El ex oficinal Mauricio Hernández Pineda, primo del Narco-dictador Juan Orlando Hernández, quien guarda prisión en Estados Unidos por su vinculación con el narcotráfico, debió ser separado de la Policía Nacional desde el 2012, según consta en oficio de la Dirección General de Policía Nacional, dirigido al Capitán Pompeyo Bonilla, ex ministro de Seguridad de Honduras, con pleno conocimiento de la Comisión de Depuración de la Policía Nacional, integrada por Vilma MoralesOmar Rivera y el pastor Alberto Solórzano.

Los depuradores y Pompeyo Bonilla ocultaron el documento que solicitaba el despido de Mauricio Hernández Pineda, tras reprobar las pruebas de polígrafo de la dirección de investigación policial. La omisión premeditada violenta el Artículo 2 de la Ley Especial de la Depuración Policial, que establece que reprobar las pruebas de confianza, será causal de “despido justificado de forma inmediata”. A pesar del dictamen, los funcionarios dejaron que el narcotraficante Hernández Pineda continuara desempeñándose en la institución policial.

Ocho años después, el 13 de febrero de 2020, cuando Pineda Hernández fue capturado en los Estados Unidos, la Policía Nacional emitió un comunicado para justificarse, con el argumento que el oficial señalado ya había sido depurado por restructuración en el 2018. Sin embargo, fuente confiable, declaró al equipo de Investigación de El Perro Amarillo, que el oficial Mauricio Hernández Pineda no había sido separado de su cargo porque “gozaba de incapacidad médica”.

Según el Departamento de Justicia de Los Estados Unidos, el ex oficial Pineda Hernández, utilizando su posición dentro de la institución policial, y el apoyo del Cártel de “Los Hernández”, proporcionó seguridad armada y facilitó información confidencial sobre las operaciones planificadas por parte de la Policía Nacional para que los narcotraficantes pudieran evadir a las autoridades mientras transportaban la cocaína por territorio hondureño.

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